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Al mundo del vino han acudido famosos de toda índole, cantantes, actores, futbolistas… y gente con posibles. Unos por moda o capricho y otros buscando invertir su dinero. Los últimos en subirse al carro  han sido Angelina Jolie y Brad Pitt. La pareja de actores han sacado un vino tras convertirse en propietarios de una bodega francesa.

La cuenta es clara:

Acostumbrados a pagar por una botella de vino en un restaurante el precio al detalle, creían que esto era fácil. Partiendo de la uva, un fruto barato, que al transformarlo en vino y venderlo caro, dejaba una rentabilidad fuera de lo común. A esto hay que sumarle el “glamour” que da tener bodega y viñedos.

Pero claro está que una cosa es hacer los números en el papel y otra cosa muy diferente es hacer el vino, criarlo, embotellarlo y venderlo, y además a los precios que creías que se podía vender ese vino.

Nadie les dijo que cuando el arquitecto de moda termina de hacer su magnífico “chateau” hay que llenarlo de vino, y pagar las uvas de las próximas 5 cosechas, y aguantar el stock de barricas, botellero, almacén de producto terminado, almacenes reguladores, y venderlo a 90 días. Que el retorno de la inversión empieza a los 5 añitos (en el mejor de los casos).

Y tampoco les dijeron que su competencia en el mercado lleva más de un siglo de ventaja.

Según las cuentas de los viejos bodegueros, por cada Euro invertido en activo fijo, hay que gastarse otro en activo circulante y otro en comunicación.

Creían que esto era fácil. El desengaño de actores, futbolistas y demás famosos, ha sido enorme. Ha habido honrosas excepciones, pero la mayoría de estas bodegas se venden o se han cerrado directamente. Y todavía se oye en foros que es buen momento para comprar una bodega…¿Quién dijo aquello de “zapatero a tus zapatos?

Bodegas Murillo Viteri